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miércoles, 15 de agosto de 2012

La OTAN y la libertad de los narcos


Jason Zachary Puracal, narcotraficante Made In USA

¿Qué hay tras la campaña a favor de Puracal?

Por Jorge Capelán | Radio La Primerísima / Tortilla con Sal.

Estados Unidos y la Unión Europea, los dos campeones mundiales en detenciones arbitrarias, famosos el uno por casos como el de las cárceles de Guantánamo y Abu Grahib así como por su red global de prisiones secretas, y su cómplice al otro lado del mar, famoso también por haber colaborado en el montaje de esa red y por sus centros de detención de decenas de miles de inmigrantes indocumentados, llevan adelante una campaña para liberar a una persona convicta por narcotráfico en Nicaragua: Una maniobra más y un claro ejemplo de la labor de ese tándem que ha cooptado y corrompido todo el sistema internacional de los Derechos Humanos.

"Expreso de Medianoche" en Centroamérica

En agosto de 2011, el ciudadano estadounidense Jason Zachary Puracal fue condenado por la justicia de Nicaragua a 22 años de prisión por narcotráfico y lavado junto con otros 10 nicaragüenses también condenados a largas penas.
Nueve meses antes, el domicilio y la oficina de Puracal habían sido registrados por las autoridades nicaragüenses sin una orden de arresto, procedimiento contemplado en el código penal del país para aquellos casos serios en los que se sospecha que el investigado puede llegar a deshacerse de las pruebas. Usando tecnología de punta (por cierto, brindada por los propios Estados Unidos) se encontraron trazas de droga en el vehículo de Puracal así como abundante documentación que, según las autoridades judiciales nicaragüenses, fundamenta los cargos contra él y el resto de miembros de la red en la que participaba.

El estadounidense ha apelado la sentencia y esta semana comienzan las audiencias en Managua.

La historia de Puracal, un ex voluntario del Cuerpo de Paz de Estados Unidos que luego de cumplido su servicio en Nicaragua decidió quedarse en el país donde contrajo matrimonio y adquirió una franquicia de bienes raíces, ha dado lugar a una campaña internacional sin precedentes en la que una petición de libertad a su favor organizada en la Internet ha llegado a recabar más de 90 mil firmas.

Esto es comprensible, dada la facilidad con que es posible convertirla en un paralelo a la de la famosa película de Alan Parker con guión de Oliver Stone, Expreso de Medianoche (1978), en la que un estadounidense es sentenciado a 30 años de prisión por tráfico de drogas en Turquía. Con el paso de las décadas el filme, basado en una historia real, se ha convertido en un clásico de la islamofobia y del cliché que retrata a todos los países de la denominada "periferia" no-occidental como lugares sin ley en los que las almas blancas están expuestas a toda clase de tormentos, incluso abusos sexuales, de parte de unos nativos corruptos, desalmados e impredecibles. Luego de años de soportar condiciones inhumanas y de abandonada toda esperanza de apoyo de parte del gobierno estadounidense, Billy Hayes, el protagonista de la película, decide huir de la prisión por sus propios medios.

El caso de Puracal ha sido apoyado por grupos estadounidenses como el Innocence Project (Proyecto Inocencia) y ha recibido apoyo de personas influyentes como "el ex director de la DEA estadounidense Tom Cash, que ayudó a enjuiciar al capo colombiano Pablo Escobar, y el ex ministro de justicia y fiscal de la nación de Canadá, Irwin Cotler, que escribió una carta inflamatoria al presidente Daniel Ortega diciendo que lo de Puracal era una 'detención arbitraria' y 'un serio abuso de justicia'", según la publicación Nicaragua Dispatch. Hasta una orden del prestigioso Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU recomienda a Nicaragua la "inmediata liberación" de Jason Puracal.

La policía nicaragüense ha sido muy exitosa en la incautación
de drogas que pasa, generalmente, por la costa del Caribe.

Según la versión de los defensores de Puracal, a éste no solamente se le habría violado su integridad al registrar las autoridades nicaragüenses su vivienda y su lugar de trabajo sin una orden judicial, sino que además se le habría negado el debido derecho a la defensa; se le habría juzgado más allá del período legalmente establecido; se le habría obligado a vivir junto con otros siete prisioneros en la misma celda, y hasta se le habría forzado a quemarse con un calentador de agua (¿?) que usaba en la prisión.
Todas estas acusaciones han sido negadas tajantemente por el presidente del Tribunal de Apelaciones de la Circunscripción Sur (Granada y Rivas), doctor Norman Miranda Castillo, que a su vez acusó a la embajada estadounidense en Managua de intromisión en el curso de la justicia en Nicaragua.

La "Responsabilidad de Proteger" a los narcos

El pasado 24 de mayo, el secretario del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU, Miguel de la Lama, envía una carta respondiendo a un caso remitido por Jared Genser, a nombre de la organización "sin fines de lucro" Perseus Strategies, LLC. En la carta, de la Lama le comunica a Genser que el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias en su sexagésimo tercera sesión emitió el "texto de opinión", numero 10/2012 sobre Puracal.

El Grupo de Trabajo Sobre las Detenciones Arbitrarias fue establecido por la resolución 1991/42 de la antigua Comisión de Derechos Humanos de la ONU, entre otras cosas para investigar casos de privación de libertad arbitrarios o inconsistentes con la Declaración Universal de los Derechos humanos, tarea que según las Naciones Unidas debe ser llevada a cabo "con discresión, objetividad e independencia".

El "texto de opinión" enviado por el grupo de la ONU al Gobierno de Nicaragua, aclara que el organismo de derechos humanos no puede pronunciarse acerca de los cargos presentados contra Puracal ni tampoco acerca de la evidencia presentada contra él por el Estado de Nicaragua. Sin embargo, y en vista de que el Gobierno nicaragüense no respondió a las acusaciones formuladas por el grupo en el plazo estipulado de dos meses, éste recomendaba a Nicaragua la liberación inmediata de Puracal, y la realización de un nuevo juicio en caso de que se crea necesario, sin perjuicio de indemnizarlo por los supuestos daños causados a su persona. 

Evidentemente, una carta de ese organismo de la ONU, inmediatamente se convierte en una poderosa arma mediática.

La policía nicaragüense y un detenido.
Los miembros del Comité son Malick El Hadji Sow, de Senegal; Shaheen Sardar Ali, de Pakistan; Roberto Garretón, de Chile; Mads Andenas, de Noruega y Vladimir Tochilovsky, de Ucrania. Es fácil descubrir la fuerte influencia de la Unión Europea y de la OTAN sobre este grupo en apariencia plural.

El presidente del grupo, el senegalés Malick Sow, es actualmente juez de la Corte Suprema de su país, considerado una "democracia fuerte y estable" por la Unión Europea, aunque con un alto nivel de pobreza ocupando el puesto 155 de 169 países en cuanto al Índice de Desarrollo Humano de la ONU, siendo fuertemente dependiente de la ayuda europea, que supera el 10% del presupuesto nacional. Por su parte, la vice presidenta paquistaní es en realidad profesora de derecho en la Universidad de Warwick, en Inglaterra y de la Universidad de Oslo, en Noruega. Difícilmente se podrán esperar actuaciones fuera de la línea oficial de un representante chileno, por cierto, reconocido defensor de los derechos humanos en la época de Pinochet, pero representando a un estado que practica las detenciones arbitrarias de indígenas mapuches sin importar la edad, como si fuese un deporte, y de un abogado litigante ucraniano que participó en las primeras fases de organización del Tribunal Penal Internacional, ampliamente criticado por su parcialidad contra todo tipo de personeros señalados por Washington como enemigos de los Estados Unidos, así como por su reluctancia a investigar los crímenes de los aliados de la Casa Blanca.

Por su parte, el noruego Andenas es, como la paquistaní Shaheen Ali, profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Oslo, pero además fue miembro de la directiva de una organización muy selecta, la Asociación de Institutos de los Derechos Humanos (AHRI, por sus siglas en inglés) de la Unión Europea. Este grupo, financiado por la Cooperación Europea en Ciencia y Tecnología (COST), agrupa a unas 41 universidades de Europa que llevan a cabo investigación en el campo de los derechos humanos. En diciembre de 2010, AHRI realizaba, con financiamiento de COST, el seminario "La Corte Penal Internacional y la Responsabilidad de Proteger - Sinergias y Tensiones". Uno de los temas del seminario llevaba el sugestivo nombre de "El camino a recorrer", una discusión sobre las maneras en que la "comunidad internacional podría coordinar sus acciones futuras" para la implementación de la doctrina conocida como R2P.

La Responsabilidad de Proteger, o R2P, es una idea que los países de la OTAN vienen impulsando desde hace varios años en el seno de las Naciones Unidas. La base del planteamiento de la R2P es que cuando un Estado no proteja a su población, ya sea por falta de capacidad o de voluntad, es responsabilidad de la "comunidad internacional en su conjunto" intervenir, aún cuando ésto entre en contradicción con uno de los principios fundamentales de las Naciones Unidas: El de la no-injerencia en los asuntos internos de otros Estados. En la Cumbre Mundial de la ONU de septiembre de 2005, una mayoría de los estados miembros, bajo las presiones de los países de la OTAN aceptaron la idea del R2P en principio, pero recomendaron una más amplia discusión del tema. Poco más de un lustro más tarde, esa doctrina se llevaría a la práctica con lo que resultó ser la agresión contra el pueblo libio por las fuerzas de la OTAN.



En unos pocos días en marzo de 2011, Soliman Bouchuiguir, de la Liga Libia de los Derechos Humanos, (LLDH) reunió en un pronunciamiento a más de 70 ONGs del ramo para la 15 sesión especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que tuvo lugar el 25 de febrero de 2011. En la reunión se decidió expulsar por primera vez a un estado miembro, Libia, por supuestos bombardeos contra la población civil. Unas semanas más tarde comenzaría la masacre de la OTAN contra el país norafricano.

"Para serle franco, no fue un trabajo tan difícil porque todas esas ONGs se conocen entre ellas (...) y al final, la reunión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU hizo que todos se juntasen en Ginebra, y fue así que lanzamos el pronunciamiento que fue firmado por todos los miembros", dijo Bouchuiguir a periodistas que lo entrevistaron para el documental "The Humanitarian War", dirigido por Julien Teil.

Las cifras con las que Bouchuiguir convenció al resto de los miembros del Consejo eran estremecedoras: El 17 de marzo de 2011, reportaba 6 mil muertos, 12 mil heridos, 500 desaparecidos, 700 violaciones y 75 mil refugiados. Apenas dos semanas más tarde, Bouchuiguir hablaba de 18 mil muertos, 46 mil heridos, 28 mil desaparecidos, 1600 violaciones... Con esas cifras se justificó luego la "zona de exclusión aérea" y los bombardeos de la OTAN que resultaron en una verdadera masacre. Todas esas cifras eran inventadas.

Hay que recordar que el 2 de marzo, el jefe del Estado Mayor Conjunto de los EE.UU., Mike Mullen, testificaba ante el Congreso: "no hemos podido confirmar que aviones libios hayan abierto fuego contra su propia población". Por esos mismos días, el Estado Mayor Conjunto de Rusia informaba que había estado monitoreando el territorio libio por satélite desde el inicio de la crisis, a mediados de febrero, y no había logrado detectar ningún tipo de bombardeo.
"No hay manera", respondió Bouchuiguir a la pregunta de los periodistas acerca de cómo comprobar si las cifras que había dado a la ONU eran verdaderas. "El gobierno libio nunca, nunca, da información sobre los derechos humanos (...) de modo que hay que hacer un estimado", explicó.

"...Esta información (sobre el número de víctimas civiles en Libia) no la recibí de cualquiera. La recibí del primer ministro libio - el del otro lado", agregó Bouchuiguir refiriéndose al Consejo Nacional de Transición (CNT) montado por los denominados "rebeldes" apoyados por la OTAN.
"Fue el señor Mahmoud (de la tribu Warfallah). Fue él quien declaró esas cifras. Las usé, pero con cierta precaución", agrega. Bouchuiguir se refería a Mahmoud Jibril, el "primer ministro" de los "rebeldes libios" designado por la OTAN y la CIA.

Ali Zeidan, a inicios de marzo presentado como vocero de la LLDH, había sido también vocero del CNT. Más adelante, y presionado por los periodistas, Bouchuiguir reconoce que varios miembros del Consejo Nacional de Transición eran también miembros de su organización de "derechos humanos": "Usted sabe, esta gente en el gobierno (del CNT), ¡estamos todos en el mismo grupo! Ellos son miembros de la Liga Libia de los Derechos Humanos, el ministro de información, por ejemplo, el ministro de educación, el ministro del petróleo y el ministro de finanzas, ¡ellos son miembros de nuestra liga! ... No tienen cargos de responsabilidad, pero son miembros de nuestra liga", explica.
La verdadera escala de la masacre cometida contra el pueblo libio se conocerá algún día. Por el momento, algunos datos muy maquillados de la propia OTAN, como el uso de 7.700 misiles y bombas en unos 10.000 vuelos ayudan a hacerse una idea, aunque probablemente muy pálida, del horror. Lo cierto es que mientras que los encargados de contar los muertos sobre el terreno muestren la falta de ética de individuos como Soliman Bouchuiguir y los funcionarios de las restantes 70 ONGs de "derechos humanos" que sin siquiera pensar votaron para que otros ejercieran su "responsabilidad de bombardear" al pueblo libio, la verdad no será conocida, sencillamente porque hay un interés de que no se conozca.

Todo esto nos lleva a la pregunta: Si estos burócratas del humanismo no tienen el menor empacho en inventar genocidios para luego hacerlos realidad en función de los intereses de las potencias occidentales, ¿por qué se van a detener ante la posibilidad de exigir la libertad de un narcotraficante como en el caso de Jason Puracal?
Sobre la mesa del Grupo de Trabajo Sobre las Detenciones Arbitrarias de la ONU hay muchos expedientes de peso, como la ley aprobada por el presidente estadounidense Barak Obama a finales de 2011 que permite detenciones indefinidas sin cargos y encarcelamientos sin juicios, para no hablar de los casos ampliamente conocidos de Abu Grahib, de Guantánamo, o de la red de cárceles secretas de la CIA en todo el mundo, el caso de los 7.000 menores de edad palestinos que Israel tiene tras las rejas desde el año 2000, o el caso de los más de 200 centros de detención de inmigrantes en los que la Unión Europea hoy en día recluye a decenas de miles de personas que no han cometido delito alguno, etcétera.

¿Qué chances hay de que el Grupo de Trabajo de la ONU se ocupe seriamente sobre esos temas? Ninguna, porque sus miembros son totalmente dependientes de los países que cometen esas violaciones a los derechos humanos. En el caso de Israel, éste es el más estrecho aliado de los Estados Unidos y el mayor receptor de su ayuda militar; además, es un miembro de facto de la Unión Europea en virtud de los generosos tratados de libre comercio que unen a ambos países.

Estrellas en ascenso

Nada sucede espontáneamente en el corrupto universo de las instituciones de los "derechos humanos" controladas por la OTAN. Por ejemplo, ¿quién es la persona que envió al Grupo de Trabajo de la ONU la solicitud de investigar el caso de Puracal?

Jared Genser, nombrado por la revista National Law Journal como una de las "40 estrellas emergentes de menos de 40 años en Washington", es el gerente de Perseus Strategies, LLC y fundador de Freedom Now, una organización "independiente", "sin fines de lucro", dedicada a defender supuestos prisioneros de conciencia en todo el mundo. Gesner trabajó para firma de abogados DLA Piper LLP y para la famosa consultora McKinsey & Company, entre cuyos clientes a nivel global se encuentran varias empresas multinacionales y gobiernos en todas las esferas, incluso la militar. Un detalle en la brillante carrea de esta estrella: En 2006-2007 fue profesor invitado en el National Endowment for Democracy (NED), uno de cuyos fundadores, Allen Weinstein, allá por 1991 decía que "mucho de lo que hacemos hoy en día lo hacía la CIA de manera clandestina hace 25 años". Otro detalle brillante: Entre sus clientes de oficio se han encontrado el ex presidente checo Václav Havel, la burmesa Aung San Suu Kyi, el nobel chino Liu Xiaobo, el obispo sudafricano Desmond Tutu, y el nobel judío-húngaro Elie Wiesel. Graduado de prestigiosas universidades como Cornell, Harvard y Michigan, en su currículo no podía faltar un año como becario Raoul Wallenberg en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Genser es autor de un "Comentario y Guía Práctica" sobre el Grupo de la ONU sobre las Detenciones Arbitrarias (a publicarse en 2013) y co-editor de otro sobre la doctrina del R2P: "The Responsibility to Protect: The Promise of Stopping Mass Atrocities in Our Times" (Oxford University Press, 2012)

¿Quién fue el editor de ese libro? Pues nada más ni nada menos que el ex ministro de justicia canadiense que envió al presidente Daniel Ortega una inflamada carta exigiendo la liberación inmediata del narcotraficante Jason Puracal: Irwin Cotler. Con semejantes antecedentes, no es de extrañar que el Gobierno de Nicaragua no le haya hecho caso a esta campaña y que tampoco haya contestado a la carta del Grupo de la ONU sobre Detenciones Arbitrarias. Cuando un grupo de amigos muy influyentes con estrechos contactos con las esferas del imperio más poderoso sobre la tierra inician una campaña de cartas y declaraciones en los medios, eso no constituye un movimiento social, sino una conspiración.

El socio de Genser en Perseus Strategies, LLC, un tal Chris Fletcher, tiene más de agente de la CIA que de abogado idealista: Experto en derechos humanos y responsabilidad social corporativa con experiencia en la oficina de la ONU, asistió en los juicios contra los Khmeres Rojos en Cambodia y en la ONG Oxfam America, entre otros. Además, Fletcher ha participado en actividades del Foro Tibet, Gobernanza y Práctica de la Universidad de Virginia, un conocido centro de reclutamiento de la CIA en el que trabajan profesores que han estado activos en la agencia de inteligencia durante muchos años tales como el Frederick P. Hitz, de la facultad de derecho. Otras tareas en las que Fletcher ha hecho "trabajos temporales": El Departamento de Estado y el Banco Mundial.

Perseus Strategies, LLC es una empresa dedicada a ofrecer servicios de asesoría legal a grandes ONGs, empresas multinacionales y gobiernos en el terreno de los derechos humanos, la responsabilidad social empresarial y la implementación de la R2P. Sus actividades a menudo incluyen la promoción de los intereses de Estados Unidos en diversos países, así como la elaboración de diversos documentos para justificar la aplicación de la R2P contra países-blanco de las agresiones imperialistas, como el caso de Corea del Norte.
Paralelamente, o en realidad como una división especial de la organización, Genser y Fletcher operan con un "movimiento social" sui generis, Freedom Now que trabaja para liberar a "presos de conciencia" en el mundo dándoles asistencia legal "pro bono", es decir, sin cobrar. Claro, entre la lista de defendidos por Freedom Now no aparecen casos como el del ciudadano cubano-estadounidense Rene Gonzáles y sus cuatro compañeros cubanos injustamente encarcelados en prisiones de máxima seguridad por recabar información para prevenir actos terroristas contra Cuba desde Miami. Por cierto, este 13 de agosto, a tres días de dar inicio la apelación de Puracal en Nicaragua, René González cumplía 56 años en algún lugar de los EE.UU. sin poder estar con la mayor parte de su familia que vive en Cuba. No, los casos que interesan al grupo de Genser y Fletcher no son esos, sino aquellos que van en la línea de Washington: disidentes chinos, "activistas" iraníes, periodistas en oscuras regiones del tercer mundo, narcotraficantes estadounidenses en países como Nicaragua u otros, por lo general en la mira de las campañas difamatorias ordenadas desde la Casa Blanca.

Genser es sólo un miembro más de la directiva. El presidente de Freedom Now es el abogado Jeremy Zucker, ex actuario judicial el Tribunal Penal Internacional y miembro del influyente Consejo de Relaciones Exteriores, donde la élite de poder estadounidense, tanto demócrata como republicana, decide la política exterior de los Estados Unidos. La cubano-estadounidense radicada en Noruega, Teresita Alvarez-Bjelland, es una consultora especialista en organizaciones "sin fines de lucro" y además directiva de la Asociación Noruego-Estadounidense, posición privilegiada para ejercer presión sobre el Grupo de Trabajo de la ONU, con fuerte influencia noruega. El abogado Peter Magyar, encargado de expandir la actividad de Freedom Now en Europa, es un influyente jurista en los campos de las privatizaciones y los mercados internacionales de capitales.

Freedom Now no defiende a cualquiera. Trabajan "estratégicamente", tratando de impulsar cambios políticos en los países donde tienen defendidos, para lo cual no se limitan a los juzgados y tribunales, sino que desarrollan campañas de propaganda junto con todo tipo de actores. Dicen que sólo defienden a prisioneros de conciencia, aunque en el caso de Jason Puracal, convicto por narcotráfico, es difícil, por no decir imposible, usar ese argumento. En resumen, su actividad no es más de una forma de injerencia política de los Estados Unidos sobre otros países disfrazada de lucha por los derechos humanos.

¿Inocencia? ¿Qué inocencia?

Una de las organizaciones más influyentes que han llevado adelante la campaña a favor de Puracal es el grupo denominado Innocence Project (Proyecto Inocencia), cuya misión es velar por los derechos de los ciudadanos estadounidenses injustamente encarcelados dentro y fuera de los Estados Unidos. Además de apoyo mediático, la organización ha dado a Puracal apoyo jurídico a través de sus redes de abogados en los Estados Unidos.

En la página del magnate estadounidenses de las finanzas George Soros se puede leer que esa organización en 2011 recibió una donación de 400 mil dólares por dos años para gastos generales de parte del grupo de fundaciones "Open Society Foundations" pertenecientes al Open Society Institute de Soros.
Según investigadores como la estadounidense Eva Golinger, el Open Society Institute ha participado en la desestabilización de los gobiernos que han resistido la ofensiva post-Unión Soviética. Esta organización fue muy activa en Yugoslavia, Ucrania y Georgia, y trabajó estrechamente con Freedom House y el Albert Einstein Institution (AEI) en el derrocamiento de los gobiernos en estos países, financiando medios de comunicación y grupos de oposición. Igualmente, el área de interés de la Open Society Institute es Europa del Este y el Cáucaso, pero también está muy activa en África y América Latina.
El nuevo director del "imperio filantrópico" de Soros, Christopher Stone, "...tiene una pasión por cambiar las cosas y una gran visión y manera de entender cómo construir instituciones y reimaginarlas para que perduren", dijo al New York Times a fines del año pasado Barry C. Scheck, co-director del Proyecto Inocencia, famoso por haber sido el abogado defensor de O. J. Simpson en un sonado caso en 1995. ¿Inocencia de qué? La organización de Scheck no es más que una más de las decenas de ONGs y otros grupos que Soros ha cooptado en todo el mundo para que sigan la agenda del imperio con sumas millonarias, sólo el año pasado, unos 860 millones de dólares.
Experto en quebrar bancos centrales en todo el mundo con sus ataques especulativos contra las divisas, Soros critica los excesos del sistema financiero y aboga por regularlos pero, como él dice, "no una regulación excesiva. Los reguladores son seres humanos que pueden equivocarse y además son burócratas que toman decisiones de manera lenta y subordinada a influencias políticas".

El discurso de Soros respecto a sociedades abiertas, los mercados libres y sus críticas a Bush le han hecho popular entre los demócratas, pero no es progresista. En lo que toca a la estrategia del imperio, Soros es parte de la élite de poder y miembro del Consejo de Relaciones Exteriores, de Bilderberg, del International Crisis Group y de Human Rights Watch, organismos que llevan el timón de la geopolítica estadounidense o proveen de los argumentos de "derechos humanos" que hacen posible sus intervenciones.

Los trapos blancos de la DEA

La "recomendación" del Grupo de Trabajo de la ONU sobre las Detenciones Arbitrarias resultó ser una obra de ingeniería política de las altas esferas del gobierno estadounidense y del complejo corrupto de los derechos humanos mezquinamente politizados. El ex ministro de justicia canadiense que criticó al comandante Daniel Ortega, resultó ser un viejo amigo de uno de los operadores de ese complejo. La organización de derechos humanos Inocencia Internacional resultó ser receptora de los fondos nada inocentes del magnate Soros. ¿Qué pasa entonces con el apoyo a Puracal del ex jefe de la DEA Tom Cash, uno de los hombres que ayudó a enjuiciar al mismísimo Pablo Escobar?
Al dejar la DEA, Thomas V. Cash se fue a trabajar en la empresa Kroll, donde pasó a ser jefe de la oficina de Miami. Entre los servicios de esa empresa se encuentra la asesoría a los gobiernos de distintos paraísos fiscales sobre como mejorar su imagen y lograr que los quiten de las listas antilavado de la OECD, un trabajo que es realizado por muchos ex oficiales de inteligencia cuando dejan el servicio público y pasan al sector privado. En el caso de Cash, la misión asignada por Kroll fue la de ayudar a hacerle un lavado de imagen al paraíso fiscal de Antigua, es decir, a hacer un trabajo de cosmética financiera para que los Pablos Escobares de hoy en día puedan seguir lavando los ingresos del narco.

Lo que hizo que Cash cayese en desgracia, sin embargo, fue otra cosa. En el pasado mes de junio, el conocido estafador R. Allen Stanford fue condenado a 110 años de cárcel al investigarse un esquema Ponzi por el que en un período de 20 años robó 7 mil millones de dólares a 30 mil ahorristas a los que prometía tasas de interés fabulosas por sus depósitos en el Stanford International Bank en la isla de Antigua. El caso había reventado tres años atrás, en 2009, cuando las autoridades federales allanaron las oficinas del Sanford Group para investigar el fraude. A fines de julio de ese año, Cash dejaba su puesto en Kroll. ¿La razón? Como consultor, Cash, trabajando para Kroll, le dio a los inversionistas la luz verde para que invirtiesen en Stanford, pero nunca se preocupó de informarles que su empresa una vez había sido "contratada y pagada" como consultora de Stanford, según denunció una fundación de electricistas que perdió más de 6 millones de dólares en el esquema Ponzi. Cash jamás le informó a los electricistas que Stanford había sido penalizada por la Autoridad Reguladora de la Industria Financiera, así como tampoco les informó que un ex-empleado de Stanford había demandado a la empresa con la acusación de que era una estafa.

Entre las credenciales de Cash figuraba, según el New York Post, la de haber sido presidente del Comité de Prevención del Fraude de la Asociación Internacional de Banqueros de la Florida. Dice el diario que las conexiones de Cash entre los círculos policiales de ese estado eran tan grandes que un juez asignado a la demanda de los electricistas contra Kroll tuvo que renunciar al caso porque había sido amigo personal de él durante muchos años.

Injerencia descarada

El 16 de agosto comenzará la audiencia de apelación en el caso de Jason Puracal. La justicia nicaragüense decidirá si hay o no elementos para declarar nulo el juicio en el que se le condenó a 22 años de prisión según los procedimientos establecidos en la Constitución y el Código Penal del país. Sin embargo, la manera descarada como grupos que no tienen nada que ver con los derechos humanos y sí con las redes de injerencia política de los Estados Unidos se dedica a usar el caso para hacer propaganda antinicaragüense no favorece en nada a la defensa del reo Puracal.

El caso de la campaña a favor del convicto narcotraficante Jason Puracal ilustra a la perfección el nivel de corrupción y de manipulación de los derechos humanos por parte de los Estados Unidos y sus aliados en el mundo.

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Publicado por Jorge Capelán para Comentarios e Información desde Nicaragua el 8/15/2012
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sábado, 11 de agosto de 2012

NICARAGUA: ¿La mano de Soros tras la campaña por un narcotraficante estadounidense?

El magnate de la oligarquia financiera
espucalitiva con "rostro humano" (sic!)
Managua. Radio LaPrimerísima. | 11 agosto de 2012

Tras la campaña a favor del ciudadano estadoundense Jason Puracal, condenado en Nicaragua a una larga pena de prisión se esconde una organización que recibe importantes sumas de dinero del magnate George Soros.
El ciudadano estadounidense Puracal, que cumple una condena de 22 años de prisión por narcotráfico y lavado junto con otros 10 nicaragüenses también condenados a largas penas, recibió el miércoles una audiencia para presentar su apelación en el caso la semana próxima.
Puracal ingresó al país en 2002 como voluntario del Cuerpo de Paz de los Estados Unidos y se quedó a residir en Nicaragua luego de haber formado una familia y un negocio de propiedades. Los medios de los Estados Unidos y grupos de activistas han acusado a la justicia nicaragüense de abusar del derecho de Puracal a un juicio justo.
Jason Pucural, narcotraficante cuyo
caso es utilizado políticamente
contra la Revolución Sandinista.
Entre otros, un Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas ha afirmado que Puracal fue injustamente detenido y hasta ha dicho que a su equipo de defensores no le fue permitido el acceso a su cliente, lo que fue tajantemente desmentido por las autoridades judiciales del país.
Una de las organizaciones más influyentes que han llevado adelante la campaña a favor de Puracal es el grupo denominado Innocence Project, cuya misión es velar por los derechos de los ciudadanos estadounidenses injustamente encarcelados dentro y fuera de los Estados Unidos.
Tan "inocente" no son, dice el autor.

Además de apoyo mediático, la organización ha dado a Puracal apoyo jurídico a través de sus redes de abogados en los Estados Unidos.
En la página del magnate estadounidenses de las finanzas George Soros se puede leer que esa organización en 2011 recibió una donación de 400 mil dólares por dos años para gastos generales de parte del grupo de fundaciones "Open Society Foundations" pertenecientes al Open Society Institute de Soros.
Según investigadores como la estadoundense Eva Golinger, la Open Society Institute ha participado en la desestabilización de los gobiernos que han resistido la ofensiva post-Unión Soviética.
Esta organización fue muy activa en Yugoslavia, Ucrania y Georgia, y trabajó estrechamente con Freedom House y el Albert Einstein Institution (AEI) en el derrocamiento de los gobiernos en estos países, financiando medios de comunicación y grupos de oposición. Igualmente el área de interés de la Open Society Institute es Europa del Este y el Cáucaso, pero también está muy activo en África y América Latina.
El descubrimiento de esta fuente de financiamiento pone en serias dudas el carácter desinteresado de la campaña en favor del ciudadano estadounidense.

lunes, 25 de junio de 2012

MUNDO : De Nicaragua a Siria - ¡Ha muerto el periodismo, viva la psico-guerra!


OPINIÓN de los colegas de ALBARED

El mundo desde una perspectiva antiimperialista -the world from an anti-imperialist perspective



MUNDO: De Nicaragua a Siria - ¡Ha muerto el periodismo, viva la psico-guerra!


Enviado por tortilla en Sáb, 06/23/2012 - 16:33
http://www.albared.org/node/614

Por Jorge Capelán y toni solo, 22 de junio 2002

E
L periodismo se ha hecho obsoleto por la manera en que lo practican los medios de los países de la OTAN y sus aliados. Las recientes guerras, desde la Costa Marfil hasta Libia y ahora Siria, solo confirman lo que ya había quedado claro después de la cadena de guerras de los años 1990s en la ex Yugoslavia, Iraq, Somalía, Rwanda, el Congo, y muchos lugares más. Los medios informativos de los países de la OTAN a lo largo del espectro político, son, de una manera u otra, un componente vital de la planificación militar y la práctica de la guerra psicológica. Lo mismo vale para el caso de las organizaciones no-gubernamentales de asistencia al desarrollo y de los derechos humanos.

Los conflictos en Libia y Siria demuestran que la mayoría de las corrientes progresistas y radicales de la opinión política están siempre dispuestas a colaborar con las campañas de guerra psicológica de la OTAN contra los países que son blancos de agresión. En general, casi toda la opinión progresista occidental permite que la intimiden con la falsa retórica de la democracia y los derechos humanos desplegada por la maquinaria de guerra psicológica de la OTAN. La expresión más común de este hecho es que los representantes de la opinión progresista busquen una posición neutral que en la práctica facilita la agresión de la OTAN contra sus víctimas.

América Latina


Esto a su vez demuestra que es fácil satanizar sistemas políticos y movimientos aun si cuentan con un apoyo popular masivo, como pasó en los casos de la Jamahiriya libia o del partido Baaz en Siria. Tácticas similares se usan contra todos los países en América Latina que no se someten a los imperativos de los países de la OTAN. También se ataca la solidaridad entre esos países y la que reciben de terceros países, como Rusia o Irán. 

Estas campañas siempre se enfocan sobre una nación diferente, dependiendo de la coyuntura específica. Aparte de la constante campaña contra Venezuela, uno puede recordar también la de la llamada “Primavera Negra” de Cuba en 2003 o la de las semanas y meses antes del golpe abortado contra el Presidente Correa en Ecuador en 2010. Ahora se ven las protestas contra Evo Morales en Bolivia y Cristina Fernandez en Argentina, así como el “golpe express” contra Fernando Lugo en Paraguay.

Estas campañas de satanización siempre buscan establecer diferencias entre los países latinoamericanos rebeldes. Mientras la CNN y otros medios imperiales a veces se enfocan en el “realismo” de Lula en contraste al “imprevisible” Chávez, en otros momentos subrayan la voluntad de Correa de dialogar con, digamos, Hillary Clinton contraponiéndolo a un Daniel Ortega “sospechoso” y “taimado”. Los papeles de ángeles y demonios que las campañas asignan a los dirigentes latinoamericanos pueden variar de la noche a la mañana. No tienen ninguna conexión con la realidad de las cosas sino con las necesidades y la lógica de la guerra psicológica de los países de la OTAN y sus aliados.

Como un coro complementario a la cacofonía satanizadora de los medios corporativos, existe un mundo paralelo de debate en los llamados medios “alternativos” - un universo diverso en el que sin embargo las voces occidentales llevan un peso desproporcionado en términos de su relevancia política real. Estas voces a menudo tienen mucha influencia en los círculos progresistas occidentales. Distribuyen pequeñas estrellas de aprobación izquierdista para condecorar con legitimidad a los movimientos o procesos políticos. Se entregan estas estrellas de acuerdo a criterios como las credenciales democráticas, el tratamiento hacia diferentes minorías, la huella ecológica y las políticas económicas, entre otros.

En esta arena supuestamente alternativa de debate se complementa la guerra psicológica de los medios corporativos occidentales. En ella se refuerzan las diferencias y se agudizan las contradicciones. Igual que los medios corporativos, poca o ninguna atención se presta a la verdadera situación y las discusiones entre los sujetos y movimientos que construyen y moldean los procesos y movimientos por el cambio. El resultado final de todo esto sirve de una manera muy funcional las metas de los planificadores de la OTAN y sus aliados. Estas metas incluyen aislar y sembrar la división entre sus blancos de agresión, crear confusión entre las fuerzas que podrían organizar una resistencia eficaz y, finalmente, provocar una parálisis frente a las intervenciones.

Históricamente, el síndrome “ni...ni...”, conocido anteriormente como el “síndrome de los dos demonios”, ha dado resultados catastróficos en la lucha contra el imperialismo. Solo es un asunto de tiempo antes de que estas campañas de guerra psicológica contra la región se intensifiquen a niveles sin precedentes. Esto sucederá a medida que la voz de las democracias más radicales de América Latina, especialmente de los países del ALBA, se haga más prominente en la creación del nuevo orden mundial multipolar. 


E
stas campañas también se dirigen contra los logros concretos de los modelos basados en el socialismo que superan dramáticamente el modelo fracasado del capitalismo de “mercado libre”. Un artículo reciente en Le Monde Diplomatique, la prestigiosa revista mensual de las élites progresistas occidentales, sugiere que la maquinaria de guerra psicológica se está engrasando para subir a niveles más activos en relación a Nicaragua. Se trata del artículo “El por qué Nicaragua eligió a Ortega”, publicado en la edición de junio y escrito por Maurice Lemoine.

La estructura y contenido del artículo demuestran claramente cómo la estrategia de guerra psicológica de la OTAN fácilmente puede cooptar los medios supuestamente progresistas. Vale la pena analizar con un poco de detalle como funciona esta maquinaria. Los paralelos con la campaña de guerra psicológica contra Siria ofrecen poco consuelo a las personas que creen que los Estados Unidos y sus aliados tendrían dificultades para cooptar sectores importantes de la opinión progresista en América Latina como lo lograron en el Medio Oriente y el Norte de África.

Contexto


Antes de examinar la desinformación de Maurice Lemoine sobre Nicaragua, podría ser útil considerar el contexto inmediato con respecto a la agresión contra Siria por los gobiernos terroristas de la OTAN y sus aliados regionales. Tal como fue en el caso de Libia, la mayoría de la opinión progresista rechaza expresar solidaridad con el gobierno sirio. Se sugiere que existe un tipo de tercera posición distinto de la de los gobiernos genocidas de la OTAN y la del gobierno sirio.

Sobre este fenómeno, la escritora libanesa Amal Saad Ghorayeb ha escrito con mucha percepción en el medio Al-Akhbar. Como recompensa, ha experimentado toda una ola de respuestas indignadas y previsibles de personas progresistas. Los que critican a Ghorayeb creen irrefutable la tesis de que el gobierno de Siria es único en su maldad y que la rebelión en Siria tiene un apoyo popular mayoritario. Pero ninguna de estas suposiciones es acertada.

El expediente de los derechos humanos en Siria es mejor que los de Israel, Turquía, Arabia Saudita o cualquiera de las monarquías feudales del Golfo. La respuesta del gobierno sirio a la insurgencia armada ha sido obviamente más moderada que la práctica de Estados Unidos, Francia, el Reino Unido o sus aliados Israel y Turquía en los lugares donde esos gobiernos han enfrentado rebeliones armadas. Además, el gobierno sirio claramente tiene el apoyo mayoritario de la población en la mayor parte de su territorio.

Lo que es impresionante para alguien en Nicaragua son los fuertes paralelos entre el tipo de argumentos usados en el caso de Siria y los argumentos desplegados para desprestigiar y denigrar al gobierno Sandinista en Nicaragua. Más notable todavía es la completa falta de autocrítica en el uso de las palabras claves de siempre como “democracia”, “instituciones democráticas”, “derechos humanos” y “libertad de expresión”. La suposición subyacente es siempre que los norteamericanos y europeos entienden y disfrutan de la democracia, los derechos humanos y la libertad de expresión, mientras que las poblaciones de países como Siria y Nicaragua ni los conocen ni los entienden. 

E
sos argumentos niegan o esconden de manera deliberada el hecho de que las mayorías en ambos países apoyan a sus gobiernos. En el caso de Siria, ese apoyo popular se ha sostenido firme a pesar del despiadado asalto terrorista apoyado por la OTAN. En el caso de Nicaragua, el apoyo de la población al gobierno sandinista se sostiene haciendo frente a una campaña masiva de calumnia mediática y al hostigamiento económico, ahora con un nuevo recorte de la cooperación para el desarrollo de parte de los Estados Unidos.

Los expedientes de derechos humanos de los Estados Unidos y de Europa con respecto a los inmigrantes y las minorías étnicas son universalmente espantosos. Las historias de los muy graves abusos del Reino Unido en Irlanda o de España en Euskal Herria son notorios. El horroroso expediente doméstico de los Estados Unidos tiene pocos rivales en toda la gama de abusos, desde los presos políticos y la rutinaria desaparición administrativa de inmigrantes, hasta la brutalidad a menudo letal de la policía y el sistema penitenciario, y el uso rutinario de la tortura y otras abiertas violaciones de las normas judiciales internacionales.

Aparte de su complacencia con respecto a los expedientes de derechos humanos de sus propios países, las y los fariseos de los países de la OTAN que critican países como Siria y Nicaragua callan completamente ante la transferencia anti-democrática de riqueza, la más enorme en la historia, que ha ocurrido en los Estados Unidos y en Europa. Millones de millones de dólares y euros se han trasladado de las mayorías en aquellos países para apoyar a sus oligarquías plutócratas corporativas. Una fracción de esos montos sería suficiente para erradicar el hambre a nivel mundial. Y todavía los norteamericanos y los europeos esperan que la gente se trague el cuento del benigno “humanismo” occidental.

Las élites dominantes que controlan las economías de los países de la OTAN se aseguran de que sus poblaciones vivan en zozobra por medio de la intimidación política y económica, así como del hostigamiento mediático. Así evitan una resistencia coherente y consistente a las exigencias del podrido sistema financiero occidental. Además, la realidad de los derechos humanos y la democracia en los países de la OTAN es poco diferente de la realidad en cualquiera de los demás países del mundo. La corrupción, las élites compinches, la impunidad de los poderosos, todo esto es normal. Los medios progresistas generalmente omiten comparar y contrastar esa realidad innegable con la realidad en países como Siria y Nicaragua.

En casi todo lo que tiene que ver con las relaciones internacionales, tanto los medios corporativos como los alternativos concuerdan con la realidad falsa y virtualmente construida por los medios corporativos de la guerra psicológica. La masacre de Houla en Siria es el ejemplo más reciente y más claro. A lo largo del espectro político se distorsionan los hechos y se exageran los rumores, precisamente porque cualquier presentación justa y verdadera de los hechos dejaría al descubierto lo absurdo de los pretextos ofrecidos para justificar los ataques contra los países blancos de los gobiernos de la OTAN.

Ese es el contexto general en que Le Monde Diplomatique ha publicado la versión desleal de Maurice Lemoine de la situación actual en Nicaragua y de su historia reciente. En efecto, ese contexto revela que la función de los medios supuestamente progresistas como Le Monde Diplomatique es la de servir como cámaras de eco pos-modernas para el nefasto proyecto globalizador, neoconservador de la OTAN. Consciente o inconscientemente, esos medios siguen postulando una inexistente superioridad moral de Occidente. Al hacerlo, refuerzan el componente de agresión psicológica de la despiadada guerra contra la humanidad de los países de Norte América y Europa. 

Nicaragua


El artículo de Maurice Lemoine es un ejercicio clásico en la desinformación de la izquierda neocolonial. El contenido desleal y tendencioso junto con sus omisiones injustificables siguen el formato típico de la psico-guerra otanista contra los gobiernos que son un estorbo para los intereses geoestratégicos occidentales. Para Le Monde Diplomatique esto no es nuevo. Pocos buenos conocedores de la realidad de los países que han estado en la mira de los gobiernos de la OTAN como Nicaragua podrían considerar a Le Monde Diplomatique una fuente fidedigna de información confiable sobre las relaciones internacionales.

Los argumentos en este artículo de Le Monde Diplomatique recuecen una y otra vez la desmentida propaganda de la oposición política en Nicaragua, alineada entusiasta tras las políticas imperialistas de los países de la OTAN. Lemoine y sus redactores intentan salvar las credenciales progresistas de Le Monde Diplomatique citando las palabras de los ex-revolucionarios del mal llamado Movimiento Renovador Sandinista (MRS). Pero el MRS es parte integral de la oposición nicaragüense, totalmente subordinada a la agenda regional de Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea.

E
ntre las características más deshonestas de este artículo está la de citar a miembros del MRS y sus simpatizantes sin mencionar que ellos y sus organizaciones han sido financiados directamente por los gobiernos occidentales o por el sector no-gubernamental occidental que a su vez está financiado por esos mismos gobiernos. Lemoine inicia su texto con dos descaradas mentiras en una sola oración. Alega que “para mantenerse en el poder, el gobierno sandinista ha abandonado muchos de sus principios, especialmente con respecto a los derechos de la mujer.” 

Sin embargo, el programa histórico el Frente Sandinista de Liberación Nacional siempre ha estado basado en el pluralismo político, el no-alineamiento internacional y la economía mixta. Así fue en los años 1980s y así ha sido desde enero de 2007, cuando el FSLN volvió al gobierno. Esos principios no han variado en más de 30 años y han sido absolutamente vindicados por la práctica del Presidente Daniel Ortega y sus colegas en los últimos seis años.

Maurice Lemoine y sus redactores sencillamente han reciclado una interpretación enemiga desde fuentes ex-Sandinistas que hace mucho tiempo abandonaron el vestigio más mínimo del anti-imperialismo, otro principio fundamental del Sandinismo. Le Monde Diplomatique cita a personas que han traicionado profundamente su propio pasado sandinista para calumniar al gobierno del FSLN como un gobierno sin principios. En seguida, el artículo multiplica esa evidente deshonestidad con la aseveración absurda de que el FSLN ha abandonado su apoyo a los derechos de la mujer.

La verdad es completamente lo contrario. La posición de las mujeres en Nicaragua ha mejorado radicalmente desde enero 2007. Ahora, Nicaragua está entre los países líderes en el mundo en cuanto al número de mujeres legisladores y en la representación de las mujeres en altos cargos del gobierno. Los programas sociales del gobierno del FSLN priorizan cientos de miles de mujeres antes excluidas económicamente y las ha llevado a una participación económica activa muy importante. En abril de 2012, el FSLN patrocinó una ley que garantiza que 50% de los candidatos y candidatas en las elecciones nacionales y locales tienen que ser mujeres.

En junio 2012 entró en vigencia otra ley promovida por el FSLN desde abril de 2012 que penaliza una amplia gama de comportamientos misóginos, tratando el femicidio como un delito distinto al homicidio y otorgando un mandato para realizar una campaña nacional contra la violencia hacia la mujer. A pesar de estas políticas y leyes sin precedentes a favor de las mujeres, el artículo de Maurice Lemoine repite de la manera más mediocre las falsedades rutinarias en su variedad socialdemócrata de la psico-guerra otanista contra el FSLN.

De igual manera, Maurice Lemoine ofrece un resumen favorable al MRS de la feroz lucha intestina por el poder dentro del FSLN después de las elecciones de 1990. Omite el despiadado cinismo con que Sergio Ramirez y sus colegas intentaron imponer sobre los sandinistas de base un golpe socialdemócrata dentro del partido. Tampoco menciona en su artículo el papel desvergonzado de la colega de Ramirez, Rosa Marina Zelaya, como presidenta del Consejo Supremo Electoral en las elecciones descaradamente fraudulentas de 1996.

Para hacer que sus lectores sean más receptivos hacia su versión de los hechos, Maurice Lemoine acompaña este tipo de omisiones con el uso de descripciones que desprestigian el FSLN. De esta manera, escribe sobre la “camarilla” de Ortega. Lemoine repite las acusaciones de la oposición contra Daniel Ortega y el FSLN sin hacer ningún esfuerzo para valorar la certeza de las mismas. Esas acusaciones quedan en el aire sin respuesta e inmediatamente el lector aprende de Lemoine que “Esta valoración de los hechos (compartida por muchos), sugiere que el FSLN ha perdido el camino.”

C
iertamente, es correcto observar que mucha gente comparte estas falsas percepciones, precisamente entre las clases intelectuales-gerenciales socialdemócratas y progresistas de los países de la OTAN, que son de hecho la audiencia natural de Le Monde Diplomatique. Al llegar a este punto nos encontramos metidos en el circuito infinito de la desinformación retroalimentada, que es el mecanismo fundamental de la guerra psicológica de los gobiernos de la OTAN: Una oposición pequeña, minoritaria, difunde falsedades venenosas contra el gobierno. Los medios de guerra psicológica de los países de la OTAN reciclan esas falsedades. Las mentiras luego son convertidas en “hechos verdaderos” y se envían de regreso a su punto de origen para ayudar ampliar el apoyo a la oposición local en el exterior.

En ese contexto estratégico, el artículo de Maurice Lemoine también sigue las tácticas convencionales de los medios de psico-guerra de la OTAN en la manera en que dispone su texto. Primero, el artículo establece un contexto en el que los lectores llegan a conocer su contenido en términos que desprestigian el calibre moral del gobierno del FSLN en Nicaragua, a la vez que critica severamente sus políticas concretas. Luego, el resto del artículo ofrece de manera casual algunas calificaciones moderadas de la imagen extremamente negativa creada anteriormente para así dar una impresión falsa de “equilibrio”.

Así, en la primera parte de su artículo, Maurice Lemoine cita sin crítica alguna a representantes de la oposición y ofrece un resumen muy crudo del enorme desafío político para el FSLN durante la segunda parte de la década de los 1990s y la primera parte de la década de los 2000. Descarta los profundos esfuerzos del FSLN para superar la extrema hostilidad y división heredadas de la guerra de los 1980s. Con mucho desdeño, Lemoine caracteriza esos esfuerzos como “un juego de reconciliación”. Elige palabras cuidadosamente seleccionadas del asesor presidencial Orlando Nuñez Soto para dar la impresión de que el liderazgo del FSLN siente en algún sentido que debe de pedir perdón por su política de alianzas en las elecciones de 2001 y 2006, algo que es totalmente falso.

Implícito, pero escondido en el texto del artículo, está el hecho de que el resultado directo de la política de alianzas del FSLN, desde 1998 hasta la presente, ha sido el categórico resquebrajamiento de la derecha política en Nicaragua, una derecha que había dominado la política del país desde 1990 hasta 2006. Ese resultado reivindicó la aguda y profunda sabiduría política de una dirigencia sandinista compuesta de diferentes corrientes y que ha sabido enterrar sus claras diferencias para mantener la unidad. Asimismo, deja como un risible pseudosilogismo la observación de Lemoine de que el FSLN perdió simpatía entre la izquierda occidental, como si esa izquierda tuviera algún voto en las elecciones nicaragüenses.

E
ste último punto es muy relevante en relación al tema del aborto en Nicaragua, que fue completamente penalizado en octubre de 2006, solo semanas antes de las elecciones nacionales de ese año, ganadas por Daniel Ortega. Lemoine intenta poner el tema en algún contexto pero omite notar que para la gran mayoría de mujeres en Nicaragua, el derecho al aborto no es una prioridad. Lemoine tampoco menciona que la mortalidad materna ha caído significativamente desde que el FSLN asumió el gobierno en enero 2007. Solo los adversarios más rancios del FSLN rechazan las cifras gubernamentales que señalan que la mortalidad materna ha disminuido a unos 70 por cada 100,000 nacimientos.

El artículo cita a Sergio Ramírez diciendo: “Los Sandinistas de base no abandonaron a su dirigente, aunque para seguirlo se requería coraje.” Este sinsentido auto-exculpatorio da la impresión de que un número más o menos grande de sandinistas de base simpatizaban con Ramírez y sus colegas socialdemócratas oportunistas. Jamás fue así. La enorme mayoría de los sandinistas de base siempre confiaron en Daniel Ortega porque es el único dirigente político en Nicaragua que de verdad representa los intereses de la mayoría empobrecida del país.

Otro ejemplo del despliegue cínico de acusaciones falsas revela el odio abierto y misógino de la oposición nicaragüense hacia Rosario Murillo, la esposa de Daniel Ortega. Lemoine cita a la feminista centro-derechista Sofía Montenegro. Montenegro es directora de la ONG CINCO, financiado por USAID. Hace poco, un cable de Wikileaks reveló que ella solicitó del antiguo embajador estadounidense en Managua, Robert Callahan, la cantidad de US$100,000. Esa es la fuente de Lemoine que describe a Rosario Murillo como “una oportunista supersticiosa que solo habla todo el día de Dios y la Virgen María.” 

No sorprende que Montenegro odie a Rosario Murillo, porque Murillo ha sido la persona que más ha impulsado la revolución en los derechos de la mujer que ha estado teniendo lugar en Nicaragua desde enero de 2007. Esta revolución en la situación de las mujeres ha hecho del FSLN la fuerza más dinámica para el cambio revolucionario en América Central. De igual manera, su papel como contraparte al lado del Presidente Daniel Ortega en la formulación y ejecución de las políticas del gobierno es un ejemplo inspirador para las mujeres y los jóvenes en Nicaragua cuyo impacto es imposible de sobrevalorar. 

El reportaje de Lemoine ignora deliberadamente esta realidad. Prefiere reciclar las mentiras de las feministas socialdemócratas que ya desde hace mucho tiempo han sido desacreditadas dentro de Nicaragua. Solo personas ignorantes de la Nicaragua contemporánea podrían tomar en serio la versión ofrecida por el artículo de Lemoine.

La naturaleza de doble cara de Le Monde Diplomatique y de escritores como Maurice Lemoine se ve claramente en los últimos párrafos de su artículo sobre Nicaragua. Lemoine nota que “Nadie menciona el socialismo”, al referirse a algunos comentarios de la población que apoya las políticas del gobierno sandinista. Acto seguido, de la esfera de la voz del pueblo salta hacia la esfera de la política macro-económica. Yuxtapone de una manera falsa e injustamente selectiva dos tipos de realidad totalmente diferentes para justificar un argumento espurio por defecto sobre la naturaleza socialista del gobierno del FSLN.

E
sa maniobra oscurantista permite a Lemoine insertar un comentario banal e ignorante sobre el Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA) en Nicaragua, “Enormes cantidades de ayuda de la Venezuela de Hugo Chávez – “la seudo-izquierda ortodoxa, estéril, reaccionaria y autoritaria” que enfada tanto al MRS – ha impulsado los programas sociales del FSLN”. Este comentario por sí solo ofrece un resumen de la mala fe de todo el artículo.

Es risible sugerir que el MRS juega un papel importante en la vida nacional de Nicaragua. Dentro del país los únicos que toman en serio al MRS son sus aliados, dirigentes de la derecha como el banquero corrupto Eduardo Montealegre, el fallido gerontócrata Fabio Gadea y la oligárquica familia Chamorro. Para sobrevivir, aunque sea de una manera mínima, el MRS depende totalmente de su alianza con la derecha nicaragüense y de sus padrinos de los países de la OTAN.

Maurice Lemoine ayuda a difundir la distorsión de los medios de los países de la OTAN también con respecto a la cooperación para el desarrollo de parte del ALBA y el financiamiento derivados de las transacciones petroleras con PDVSA. El artículo de Le Monde Diplomatique resume esa compleja relación de cooperación y comercio con la caricatura de las “Enormes cantidades de ayuda de la Venezuela de Hugo Chávez.” Lemoine descarta la gran cantidad de información disponible sobre la relación de Nicaragua adentro del ALBA, tanto con Cuba como con Venezuela. 

EL artículo termina con la admisión auto-exculpatoria de Maria López Vigil, del colectivo de la Revista Envío: “La Alianza PLI-MRS no se basa en un proyecto o programa o ideología social compartidas. Su único propósito es el de impedir las tendencias dictatoriales del FSLN y de Ortega.” Aquí, López Vigil intenta poner distancia entre ella misma y sus cómplices del MRS y su pacto sucio y cínico con la extrema derecha nicaragüense. Pero se encuentra enredada de manera ineluctable en su complicidad de más de siete años de colaboración con la agenda imperialista de los Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea.

En su ensayo “Otro Dios es posible” López Vigil escribió:
“Pienso y escribo esto desde Nicaragua, desde Centroamérica, desde sociedades del “Occidente cristiano” que en su conciencia colectiva no han superado aún los traumas de la Conquista de hace quinientos años ni el entramado jerárquico de los siglos de Colonia que siguieron. A diario lo comprobamos. Somos países que hace poco más de siglo y medio se hicieron independientes formalmente, pero que siguen albergando a millones de personas, la mayoría, que carecen de autonomía personal, que nunca la han saboreado. Somos sociedades con la institucionalidad -y también con la teatralidad- de la democracia (separación de poderes, elecciones periódicas, instituciones, cargos, delegados en los organismos internacionales, costosos procesos de modernización estatal), pero que desconocen todo o casi todo de la cultura democrática.”

Desde que escribió eso nada ha cambiado para López Vigil y sus simpatizantes del MRS. Ellas y ellos siguen hablando como si hubiera un acuerdo universal sobre lo que constituye la “cultura democrática”. Obviamente, ellas y ellos siguen pensando que saben y entienden lo que es cultura una cultura democrática, mientras que la gran mayoría de la gente en América Central no sabe y no entiende. Este intento absurdo de monopolizar la terminología de la democracia es totalmente acorde a la guerra psicológica de la OTAN en general y en particular a la propaganda anti-FSLN.

Es natural que Le Monde Diplomatique ofrezca una plataforma al periodismo que simpatiza abiertamente con las y los elitistas, así como con fraudes intelectuales como Maria López Vigil, Sofia Montenegro, Sergio Ramirez y sus colegas. Desde la guerra contra Libia, ha llegado a ser muy claro que el papel de medios seudo-progresistas como Le Monde Diplomatique ha sido el de oscurecer realidades inconvenientes y el de confundir y censurar debates genuinos. Bajo el gobierno del Presidente Daniel Ortega, Nicaragua ha hecho avances verdaderamente dramáticos en cada esfera de la vida nacional y el país ha experimentado cambios a nivel de base que han sido verdaderamente revolucionarios. Los escritores y medios que esconden esta verdad innegable se han alineado de la manera más evidente con los enemigos de la humanidad.