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lunes, 22 de octubre de 2012

País Vasco: El ciclo de las ilegalizaciones se cerraron en las urnas

En el acto final del EH Bildu en la campaña electoral




Elecciones del 21 de octubre
Tras los éxitos de los independentistas de izquierda en los comicios municipales, forales y a Cortes, hoy se cierra el ciclo en el que las ilegalizaciones impusieron una mayoría unionista artificial
Por Iñaki IRIONDO | GASTEIZ
Cuando Alfredo Pérez Rubalcaba, siendo ministro del Interior, dijo aquello de «o votos o bombas», no había calculado lo que se le venía encima, porque su esperanza era la ruptura entre quienes pudieran apostar por los votos y quienes lo hicieran por las bombas. Después de que el 20 de octubre del año pasado la apuesta quedara clara con el anuncio de ETA de poner fin a la luchar armada, el candidato a presidente Alfredo Pérez Rubalcaba quiso apuntarse un tanto y dijo «les hemos quitado las bombas y ahora tenemos que quitarles los votos». Un mes después, el tsunami Amaiur recorrió Euskal Herria de este a oeste mientras Rubalcaba obtenía el peor resultado del PSOE.
La ilegalización de la izquierda abertzale pactada por PSOE y PP en marzo de 2002 tenía por objetivo acabar con el independentismo y generar de esa forma las condiciones para posibilitar una mayoría unionista.
El intento de mayo de 2001 del tándem Mayor Oreja-Redondo de alcanzar Ajuria Enea había fracasado. No solo porque la candidatura de Juan José Ibarretxe aguantó el tirón, sino porque, calculadora en mano, con la presencia de EH en el Parlamento era imposible que Mayor Oreja fuera lehendakari. Así que decidieron expulsar a uno de los jugadores del campo con la doble esperanza de que este se perdiera en el camino mientras los partidos estatales sumaban los escaños suficientes para hacerse con el Gobierno de la CAV.
Las elecciones autonómicas de 2005 podían ser el momento histórico del unionismo, pero EHAK se coló en el Parlamento de Gasteiz como un gol por toda la escuadra.
Tuvieron que esperar a abril de 2009 y emplear toda la artillería judicial y policial para prohibir Askatasuna y D3M y conseguir un parlamento a su medida. Para entonces ya habían comenzado los movimientos internos en la izquierda abertzale e incluso hubo un intento, todavía embrionario, de acudir con EA a aquellas elecciones.
El Parlamento del apartheid
Las elecciones de 2009 dieron lugar a un Parlamento con mayoría unionista. La izquierda abertzale había sido prohibida. Además, la apuesta de EA de concurrir en solitario a las elecciones, rompiendo la coalición con el PNV, se salda con la consecución de un único parlamentario. Aralar suma cuatro y su grupo concita la atención mediática, al intentar creer algunos que la operación diseñada por Madrid con la ilegalización ya se había consumado: el partido que gobernaba en La Moncloa estaba también en Ajuria Enea y la izquierda abertzale había sido barrida del entramado institucional, a excepción de algunos ayuntamientos gobernados por ANV (que ya había sido ilegalizado) y su presencia atenuada en las JJGG de Araba.
Llamativamente, en el contexto institucional más negativo, cuando todos los indicadores apuntaban hacia la destrucción o la autodestrucción, el independentismo de izquierdas forjó y asentó los pilares de la derrota de la ilegalización.
La unión y la fuerza
Mientras el pacto PSE-PP instalaba a Patxi López en Ajuria Enea y se entretenía en cambiar el mapa del tiempo de ETB y en impedir las fotos de los presos en las calles, la izquierda abertzale afrontaba el debate de su cambio estratégico. Ni siquiera la redada del 13 de octubre de 2009, con la detención y encarcelamiento de Arnaldo Otegi, Rafa Díez, Sonia Jacinto, Arkaitz Rodríguez y Miren Zabaleta, lo pudo impedir.
Tras el batacazo, Eusko Alkartasuna aguantaba el tipo. Frente a quienes preconizaban que debía volverse a la alianza con el PNV, en junio celebra un congreso extraordinario en el que renueva la dirección pero mantiene la línea estratégica que le guía hacia la alianza entre independentistas. El acuerdo estratégico de junio de 2010 con la izquierda abertzale, y la suma de Alternatiba en enero de 2011, da lugar a Bildu, cuyos resultados espectaculares en las elecciones municipales y forales de mayo abren el ciclo de superación de la ilegalización.
El movimiento que se daba por muerto, vuelve para gobernar la Diputación de Gipuzkoa, casi todos los ayuntamientos del herrialde, conseguir más de mil concejales y entrar con fuerza en el Parlamento navarro.
Aralar, en una decisión colectiva mayoritaria que le supone una fuerte herida interna, también apuesta por la unión. Y en las elecciones a Cortes españolas Amaiur vuelve a dar la campanada. Con 7 diputados supera al PNV en escaños y está a punto de convertirse en la fuerza más votada en el conjunto de Hego Euskal Herria. La estrategia de la ilegalización se fractura también en Madrid.
Un paso que se completa con la decisión del Tribunal Constitucional de legalizar Sortu, nueva formación de la izquierda abertzale cuya estructuración espera a que pase la actual efervescencia electoral.
Con las elecciones de hoy se renueva la única institución en la que la izquierda abertzale seguía sin representación. Las expectativas de voto que marcan todas las encuestas indican no solamente que el ciclo de superación de la ilegalización se va a cerrar, sino que además puede hacerse a lo grande. Por un lado, colocando a EH Bildu en lo más alto, con aspiraciones de ser incluso la fuerza con mas representación parlamentaria. Por otro, con un fuerte castigo a los partidos que diseñaron la estrategia para alterar el mapa político vasco con abuso de poder.
El electorado, 1.775.336 vascos y vascas con derecho a voto, pondrá a cada candidatura en su lugar. Pero sea cual sea el resultado, una página de la historia de este país se ha cerrado y se abre otra nueva con mucho todavía por escribir.
PSE y PP van camino de una derrota histórica
Según todas las encuestas y la convicción que existe entre los propios partidos y candidatos, el PSE, que ha gobernado la CAV durante esta legislatura, y el PP que lo aupó a Ajuria Enea y que lo apoyó hasta mayo, van a sufrir un importante retroceso electoral, hasta el punto de quedar en el tercer y cuarto puesto respectivamente, con la duda de si incluso sumando los escaños de los dos partidos podrán siquiera superar al más votado. Así acaba la experiencia iniciada en 2001 por el PSOE y el PP, con el apoyo de toda la pléyade de grupos antiabertzales subvencionados y de la maquinaria mediática española, para hacerse con el poder en la CAV, sacando de él al nacionalismo vasco.
Con Fernando Savater de maestro de ceremonias, el colectivo Basta Ya consagró el 28 de abril de 2001 el pacto entre Jaime Mayor Oreja y Nicolás Redondo Terreros para alcanzar Ajuria Enea. Consiguieron que Juan José Ibarretxe obtuviera el apoyo histórico de 604.222 vascas y vascos.
El «perfeccionamiento» de la estrategia no dio frutos hasta 2009, cuando eliminando a la izquierda abertzale consiguieron, por los pelos, sumar mayoría absoluta y poner a un candidato unionista al frente de Lehendakaritza. Sin embargo, su fuerza no era más que el espejismo de un Parlamento mutilado. Ahora que todo el censo podrá volver a ejercer un voto «válido», las pretensiones de PSE y PP volverán a quedar en su sitio. I.I.

Elecciones vascas, un análisis preliminar


Los partidarios de la coalición EH Bildu en el acto de clausura.


Katu Arkonada 
En un rápido y preliminar análisis de los resultados electorales es de destacar en un primer lugar que en el próximo Parlamento Vasco tendremos prácticamente 2/3 de parlamentarios y parlamentarias (48 de 75) que defienden no ya solo el derecho de autodeterminación, sino al menos de manera programática, la independencia.

Un segundo elemento a destacar es que los partidos de obediencia española, PSE, PP y UPyD se han quedado en conjunto con 363.338 votos (27 parlamentarios/as de 75) que ni siquiera alcanzan los 383.565 obtenidos en solitario por el PNV, el gran vencedor de la noche electoral que ha sabido recoger (previa siembra) el voto del miedo anti Euskal Herria Bildu.

Una Euskal Herria Bildu que con una campaña de perfil moderado y candidatos bastante discretos salvo una solida Laura Mintegi, ha sabido transmitir que otra forma de hacer política es posible y proyectarse como alternativa para hacer frente a la crisis. Aunque las expectativas se habían disparado, hay que valorar que consigue mantener el primer lugar en Gipuzkoa y afianzarse en un segundo lugar en Bizkaia y Araba, algo a tener en cuenta a la hora de dibujar escenarios para el accionar político a medio-largo plazo.

El voto territorio a territorio

En una breve y panorámica mirada a los tres herrialdes históricos, podemos observar como en Araba, hasta ahora el resguardo de una Euskadi constitucionalista, los parlamentarios soberanistas (13) son mayoría frente a los unionistas (12), desmontando un discurso que han tratado de consolidar en el imaginario de la sociedad vasca. El PP, que gobierna la Diputación, ha pasado a ser la cuarta fuerza con 29.303 votos frente a los 30.267 del PSE, los 34.122 de EH Bildu (que pasa del 19% de apoyo obtenido por Amaiur al 22%) y los 40.018 del PNV. En Bizkaia el PNV domina con 229.569 votos pero no hay que olvidar que hace 4 años obtenía 241.732 votos. En cualquier caso los votos del PNV sumados a los 128.407 de EH Bildu (que incrementa su apoyo del 19.5% de Amaiur al 21.5%) suman el 59% de los emitidos. En Gipuzkoa EH Bildu mantiene el primer lugar con 114.460 votos, 15.000 menos que los obtenidos por Amaiur hace un año, pasando de un apoyo del 35 al 32%, mientras que el PNV pasa de 83.445 a los 113.978 votos. Es aquí donde el PNV ha logrado casi con total seguridad garantizar la Lehendakaritza a Urkullu y muy probablemente la presidencia del Euskadi Buru Batzar a Egibar.

Euskal Herria Bildu como alternativa de poder

Si bien es cierto que el frente amplio de la izquierda soberanista vasca supera los 14 + 6 parlamentarios obtenidos por Euskal Herritarrok y Eusko Alkartasuna; los 21 parlamentarios y parlamentarias que van a representarnos a todos los ciudadanos vascos que creemos en la construcción de alternativas políticas desde abajo y por la izquierda se antojan pocos para las expectativas generadas. Algún elemento para la reflexión debe darnos que en el territorio histórico donde se gobierna tanto la Diputación como la capital se pierdan 15.000 votos pasando a ser la tercera fuerza en Donostia. Es cierto que los resultados no se pueden extrapolar de una elección a otra, y es hasta normal y probablemente sano acusar un cierto desgaste por la gestión del poder, pero hay datos significativos como que en los municipios donde se esta haciendo una gestión sin complicaciones se gana también de manera mas o menos sencilla como en Usurbil (56% de los votos), Oiartzun (61%) o Hernani (48%), mientras que en las localidades donde hay conflictos como Zarautz o Tolosa el PNV se ha impuesto a la coalición soberanista vasca.

En cualquier caso Euskal Herria Bildu tiene la tarea de convertirse en el referente de la oposición en un Parlamento en el que el PNV probablemente ha conseguido suficiente numero de votos y parlamentarios para no tener que firmar un pacto de gobierno con el PSE y poder dedicarse a buscar apoyos puntuales para impulsar las diferentes leyes y políticas publicas diseñadas desde Lehendakaritza en un momento político en el que va a tener que gestionar la implementación del neoliberalismo y desmontaje del estado del bienestar impulsado por el PP desde Madrid. Si lo hace bien, elevando el perfil de izquierda (probablemente haya sido un error rebajar ese perfil y tratar de disputarle al PNV su electorado mas soberanista), tiene la oportunidad de ser una alternativa de gobierno creíble en 4 años más.

Para ello es fundamental también encarar, ahora sí tras la ilegalización y el proceso electoral, el proceso constituyente de Sortu. Con todo el respeto para compañeros de viaje como Alternatiba, Eusko Alkartasuna y Aralar, esta herramienta de la que se ha dotado la mayoría política, social y sindical de la sociedad vasca que defiende el derecho de autodeterminación llamada Euskal Herria Bildu, necesita de un motor solido con un horizonte ideológico firme. La base social de la Izquierda Abertzale, que es la base social mayoritaria de EH Bildu, necesita un referente político claro, una unidad popular que se asiente en las luchas presentes en la sociedad vasca y trabaje tanto en el plano institucional, como en el de el impulso de un contrapoder popular desde los movimientos sociales a la vez que en este nuevo ciclo se hace especial énfasis en la lucha ideológica que acompañe la construcción de una hegemonía donde la liberación nacional y social se fundan en un renovado proyecto político.

Sin ese motor y referente político, probablemente estaremos viendo los limites de esta herramienta de acumulación de fuerzas, que ha obtenido prácticamente los mismo votos (276.000) que obtuvo Bildu (donde no se encontraba Aralar que sumaba otros 32.133) en las elecciones municipales de hace año y medio.

Mirando al futuro

No puedo evitar un comentario sobre dos partidos que no estarán en el próximo Parlamento Vasco, por un lado Equo Euskadi que con 11.639 votos demuestra por un lado que los movimientos sociales tienen otras alternativas políticas, y que un proyecto ecologista solo tiene sentido si se encuadra dentro de un proyecto político mas amplio y desde la izquierda, no sirve disfrazar al capitalismo de verde. Por otro lado Izquierda Unida que en cualquiera de sus variantes ha fracasado obteniendo 0 representantes de 75 posibles, demostrando también que la izquierda vasca, los sectores populares de este país tienen claro cual es la opción política que les representa desde una posición de clase. Quizás sea el momento de que la izquierda española reflexione y repiense su posición ante la cuestión identitaria.

En cualquier caso en el nuevo ciclo político iniciado hace un año, es urgente y necesario continuar el camino de la acumulación estratégica de fuerzas, mas allá de lo netamente electoral, a la vez que se construye proyecto político que permita avanzar en la consecución de nuestra plena soberanía política y económica. Para ello será necesario mirar en varias direcciones, al Norte necesitaremos una mirada a Catalunya, Islandia o Escocia, y al Sur los procesos de cambio en Latinoamérica, con todas sus contradicciones, nos demuestran cada día que es posible tomar el poder para transformar la sociedad construyendo transiciones bajo un horizonte no capitalista.